La cara oculta de la música: descubriendo la producción

La revolución de la industria musical. Conoce, a fondo, los secretos de la producción y la creación de un disco


Laura Magrià | Hugo Santos | Paula Recio
“No habrá una cuarta generación”. Así, con rotundidad, afirma para La Vanguardia uno de los padres del CD, DVD y Blu-ray, Kees Schouhamer Immink, que sus creaciones -tres generaciones de discos en formato físico- están condenadas a desaparecer por la eclosión de un gigante que lo aglomera todo: Internet.

Creación del Compact Disc

El disco compacto, más conocido como CD, fue creado por una pareja un tanto curiosa: el holandés Kees Schouhamer Immink, de Philips, y el japonés Toshitada Doi, de Sony, en 1979 se unieron para crear una fusión que ha marcado toda una época, el antes y el después en la industria musical y en nuestras vidas. Paradójicamente, los primeros pasos del lanzamiento del nuevo y revolucionario formato de grabación audio no fueron un camino de rosas: una gran depresión económica influyó en las ventas del Compact Disc -lo que entenderíamos como disco compacto o CD- . Con un sistema óptico creado de la mano de Philips y una lectura y codificación digital desarrollada por Sony, se presentó a la industria en 1980.

La producción de discos compactos se centralizó por varios años en los Estados Unidos y Alemania, donde eran distribuidos a todo el mundo, y en el 1984 salieron al mundo de la informática, permitiendo almacenar hasta 650 MB. Toda una revolución, que permitía guardar muchos más minutos de música que los 45 de los discos de vinilo. Pero, ¿Cómo se produce en realidad un CD? “Pincipalmente, hay que tener las canciones bien estructuradas. Eso es básico”. Nos comenta Marc Quintillá, productor musical de La Quintiesencia, de Sant Vicenç dels Horts. “Antes de sumarle cosas a la canción esta tiene que sonar bien. Una produción hace que una canción mala quede maquillada pero siga siendo mala”.

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Marc Quintillà posa, orgulloso. Foto: Laura Magrià

El productor musical es el nexo que une todos los factores que crean la canción. Sin él, no se concibe un trabajo musical completo. Sorprende, entonces, que siempre estén a la sombra de los artistas. Él es parte de la columna vertebral de todo este proceso, el encargado de dar una visión amplia de la canción o del mismo artista, y en él recaen responsabilidades tales como llevar el control de grabación, hacer los arreglos, estructuras y tonalidades y, en definitiva, ponerle una mejor cara al trabajo final. Marc, consciente de que el mundo de la producción musical es abstracto y especialmente artístico, comenta que durante la producción de un disco, para él, principalmente prevalece “Tener contacto con los artistas, conocerlos, saber como tocan y qué es lo que buscan. La pre-producción de un disco empieza en eso, en conocerle. Saber la línea y hacia dónde vamos”.

“Una produción hace que una canción mala quede maquillada pero siga siendo mala”

Ya en el 2007, se anticipaba un cambio en la industria musical. El País catalogaba que “El negocio musical ha cambiado. Ya no se venden discos, se venden artistas. Las discográficas del futuro no empaquetan sólo en celofán los CD y los distribuyen en las tiendas. Ahora venden el lote completo: producen el disco, lo distribuyen y son los managers de los músicos”. En la actualidad, con el auge del home studio las tareas tradicionales de la producción de canciones y audios cada vez están más entremezcladas. Lo que aún hoy mantiene una estructura básica es el mismo proceso, dividido en pre-producción, producción o grabación, post-producción y masterización, también llamada “La guinda del pastel” según el profesional en procesos de edición y producción técnicos y audiovisuales Jordi Mas.

Fases de producción del CD

El proceso de pre-producción musical es la fase más especial en una creación artística de este calibre. Prácticamente en consenso, Jordi y Marc opinan que es crucial para el buen funcionamiento de los siguientes pasos. En él surge una conexión directa entre artista y productor, “Es una fase que para mí tiene casi totalmente un carácter artístico”, asegura Marc Quintillá. Toman relevancia las decisiones personales de cada uno de ellos. “Es un juego de egos, y muchas veces los egos chocan. Una vez nos conocemos, la desconfianza desaparece y surge, entonces, el hilo del que debemos tirar”. Tiene que tener lugar antes siquiera de pisar el estudio, e impacta en la calidad de lo que será el producto final, como en su mismo coste final.

Según nos comentó Josep Lladó, compañero en diversas ocasiones de Marc Quintillá, el productor, en función de la forma que quiere que tenga la obra finalizada va a tener que decidir qué ingenieros va a emplear en la producción, con qué instrumentos va a tener que contar en las sesiones de grabación y en qué estudios se van a desarrollar la grabación, la mezcla y la masterización. Son decisiones importantes que influyen proporcionalmente en la economía del artista así como en el producto. “A raíz de la crisis se ha prescindido de muchos costes que resultan superfluos. Antes se contabilizaban muchas actividades que podríamos ahorrarnos: costes de transporte u  hospedaje, por ejemplo. Todo depende de lo que en definitiva quiera gastarse el artista”, nos aseguraba Marc, sonriente. “Un proceso de producción de un CD, oscila en una cifra entre los 10.000 y los 200.000 euros. Es una gran inversión”. Hay que tener en cuenta que cualquier fallo o retraso durante el proceso de grabación va a costar mucho dinero. 

Las maquetas

Por último, durante el proceso de pre-producción se suelen realizar una serie de grabaciones o “maquetas”, que no necesariamente deben de ser de gran calidad sonora ni musical, pero se usan para determinar todas las pistas que se van a grabar durante la fase de producción y para valorar de forma objetiva todos los arreglos musicales que se han introducido durante la pre-producción. No obstante, y aunque en la actualidad la industria musical se ha reinventado, hay que buscar nuevas formas de financiación.La venta de discos ha caído y lo va a seguir haciendo de manera estrepitosa. E Internet no compensa por ahora esa caída. Entre otras cosas porque el 80% de los nuevos ingresos viene del móvil, no de Internet”, dice Jordi Mas, que habla con tono firme intentando encontrar las palabras más adecuadas para explicarlo.

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Jordi Mas, profesional en procesos de edición y producción audiovisuales. Foto: Hugo Santos

Después de la primera fase, en segundo lugar, se encuentra la fase de producción. Al igual que la post-producción son las partes más rápidas de realizar aunque tienen un gran trabajo detrás. “La producción es el momento en el que contacto con todos los instrumentos para grabar y así poder tener todos los componentes de la canción” dice Marc. Aquí es donde realmente la canción empieza a coger forma y se empiezan a ver los supuestos resultados, aunque también hay que objetar que es el momento en el que aumenta más el precio ya que dependiendo del trabajo que se quiera hacer se necesitarán más o menos músicos. La grabación de un disco es una buena inversión”. Aún así, “No es lo mismo producir un disco sin músicos o con pocos músicos que tener que llamar a un gran número ya que estos tienen salarios y hay que pagarlos”, afirma Jordi.

La venta de discos ha caído y lo va a seguir haciendo de manera estrepitosa”

Por eso, hay que saber con anterioridad el sonido al que queremos llegar y a partir de la unión de elementos -que es en lo que se basa la producción-, se conseguirá que una canción mala suene mejor y una buena sea aún más buena. Los  instrumentos de retoque que existen actualmente son excepcionales, y las nuevas tecnologías tienen una doble cara. Para Marc, son positivas: “Las personas que consideran que las tecnologías son malas son aquellas que hacen un mal uso de ellas”, nos cuenta. Estos avances tecnológicos permiten retocar la voz de los artistas para que sean mejores de lo que son, o directamente sirven para retocar por completo la voz y convertirlas en irreconocibles. Marc y Jordi están de acuerdo en que muchos artistas, hoy en día, tienen un lugar en el mercado musical gracias a las nuevas herramientas pero dos décadas simplemente no existirían, ya que no tienen voz para tener éxito. En definitiva, estas dos primeras fases consiten en organizar todo el proyecto (pre-producción), añadir elementos a las canciones y retocarlas de tal modo que si ya eran de calidad, ahora sean mejores.

La producción musical engloba toda una serie de procesos que abarcan desde la propia creación de la idea musical hasta su plasmación en el soporte. Evidentemente la calidad y complejidad del proceso varía mucho de plantearlo a nivel profesional, pero los elementos de este, sea cual sea el nivel en el que se realice, son básicamente los mismos.

Técnicas de grabación: instrumentos y acústica

Hay muchas técnicas para grabar, pero básicamente las dos que más resaltan son: grabar por separado o hacerlo junto a todos conectados a una interfaz multipista. Este último le da un toque de realidad al disco y más dinamismo. “Lo que interesa en el proceso de grabación es experimentar, pensar diferente”, explica Jordi. Por supuesto, influyen los instrumentos utilizados y la acústica del lugar, y eso varía según las preferencias del productor. Marc expone que, básicamente, trabaja junto a todo tipos de guitarras. “Al ser músico y productor, tengo una cierta debilidad por las guitarras. Trabajo prácticamente todas las canciones en base a ellas, y el proceso de pre-producción lo realizo con la voz del artista y mi guitarra”. La acústica, por otro lado, será lo que determine si una canción o un CD va a sonar mal o bien, es importantísima.

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Las guitarras que utiliza Marc Quintillá en su producción. Foto: Paula Recio

Después de estos largos procesos, llega el último y más importante que es el de masterización, que puede fusionarse con la post-producción. Según la Revista Metrónomo, la masterización vendría a ser algo así como: “Un control de calidad del audio de todo el disco donde se busca dar uniformidad a cada pista”. Es el retoque final, una vez ya está grabada la canción, se envía a un estudio que tiene la función de igualar los sonidos y observar que todo esté correcto. Según Marc, “Es el barníz, el toque final del producto”. Algunas personas piensan que este proceso quita la dinámica a un disco ya que todas las canciones tienen el mismo volumen. Pero por otro lado, numerosos expertos creen que la masterización es necesaria para dar diferentes enfoques al trabajo final logrando algo más original. El proyecto una vez finalizado a pasado por muchos sitios y por muchos controles que hacen que este sea realmente valioso y de calidad.

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LA PRODUCCIÓN DE UN VIDEOCLIP: Elegancia del audiovisual

Con el paso del tiempo se ha producido una evolución según se ha ido mejorando la tecnología. Una progresión que ha pasado del vinilo, querido por los amantes de la música más tradicionales, al CD, elemento más innovador y más práctico, a la nada, por la introducción de Internet. Con la aparición de las nuevas tecnologías, la venta de discos cae, pero tiene sus puntos positivos: conlleva un aumento del número de espectadores en los conciertos.
Todo este proceso viene marcado por la evolución que sufrimos los humanos, y como cuentan los productores musicales, “actualmente nuestro trabajo no se basa en la máxima venta de discos sino en la producción de un buen trabajo que permita dar reconocimiento a los artistas y que estos puedan empezar a hacer conciertos”, Marc Quintillà. Detrás de esta producción de un disco hay mucho trabajo al igual que en la elaboración de un videoclip de una canción.
Jordi Mas, realizó en el 2016, un trabajo junto al productor Alejandro Abad que consistia en hacer un video motivacional para los profesores de las escuelas Nazaret. Para ello, Jordi cuenta que el trabajo de realización fue duro e intenso pero muy divertido. El proceso comenzó con una canción elaborada y grabada por Alejandro, que era la base del proyecto. A partir de ahí viajaron a Lanzarote para registrar a los 345 maestros. Los participantes, profesores de diferentes escuelas, realizaron un casting en el cual se les dividida por sus aptitudes a la hora de cantar colocándoles pegatinas de diferente color, con tal de poder diferenciarlos y pasar al siguiente paso, la grabación.
Al mismo tiempo que el productor se encarga de grabar los sonidos y después modificarlos. El especialista en imagenes se encarga de recoger todos los instantes, moviéndose de sala en casa para poder captar todo y no perderse ni un milimétrico detalle, registrar todos los archivos y ordenarlos tal y como pide el productor. El trabajo de realización de un videoclip no es el mismo que el de grabación de un disco aunque si que tiene fases parecidas como la producción aunque no consistan en realizar las mismas faenas.
El trabajo del productor se centra en hacer modificaciones de sonido mientras que el especialista en imágenes se encarga de encajar los fragmentos grabados con el labial de los participantes, ya que solo que haya 4 o 5 fotogramas mal colocados provoca que la vista capte algo extraño. Para ello, se utilizan herramientas como Premier, un programa con el que los profesionales montan los vídeos, o After Effects que sirve para crear efectos especiales.
Jordi Mas nos cuenta como él empezó a producir este vídeo, una vez se habían llevado a cabo todos los arreglos requeridos  y la masterización para poder obtener la mayor calidad posible. En definitiva, el productor del material audiovisual tan solo dispuso entre 15 y 20 días para poder realizar todo el montaje del vídeo.
“La masterización es el proceso realizado por ingenieros de sonido que se encargan de que todo este en su punto”, nos comenta Jordi. Para este proyecto la masterización se realizó en Miami, al igual que la de muchos otros discos y canciones. El motivo de exportar los productos para masterizar es simple. Hay muchas más productoras musicales que están especializadas, que cuentan con grandes equipos y con los mejores ingenieros de sonido. Además, otro elemento importante que influye directamente en el proceso (aunque no en el trabajo en sí) es el nombre que tenga la productora con la que trabajas, “No es lo mismo trabajar con una productora de aquí que con Abbey Road”, explica Jordi.
Una vez elaborado todo el proceso de sonido, de masterización y de imágenes, el proyecto acaba y se entrega. En el caso de Jordi, el producto final fue publicado en Internet, concretamente en YouTube, y además fue mostrado en las diferentes escuelas para que los padres vieran la implicación de los profesores con los alumnos. El proceso de producción de un videoclip es costoso, al igual que el de grabación de un disco. Según Jordi, lo más complicado de todo el proceso fue sin ninguna duda el hacer encajar el sonido con el  labial.

El estudio profesional y grabación amateur, conviven por el momento de forma más o menos pacífica, permitiendo a un grupo explorar las dos posibilidades que se le ofrecen en función de sus objetivos artísticos y sonoros. Pero no solo desde este punto de vista sino también desde las limitaciones económicas que tienen los grupos para producir sus discos. Producir un disco cuesta entre 10.000 euros, si se graban canciones de calidad, y los 100.000 o 200.000 euros para los artistas más reconocidos, con más dinero para invertir y para destinar a los detalles. 

Seguramente esta diferencia de uso, entre productor profesional y propio, se reducirá lo máximo posible en un tiempo, provocando una competencia directa entre un modelo y otro, como ha sucedido en el caso del negocio de distribución y venta de música. Aunque queda mucho para que esto llegue, es fácil imaginar un momento en el que la mejora de las herramientas de grabación y de los programas que permitan a cualquier persona crear un disco haga que muchos grupos se planteen si pagar un estudio, un productor, un ingeniero, merece la pena. Es cuestión de esperar pero por el momento, lo mejor que podemos hacer es disfrutar de los increíbles trabajos que se realizan y escuchar  la gran variedad de estilos, grabaciones y tecnologías que tenemos a nuestro alcance.


EL REDACTOR RECOMIENDAcropped-logotype.jpg

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